La salud de la piel

La piel refleja los excesos y la falta de cuidado

Cuidados entre los 20 y los 30

Durante estos años, la piel se encuentra en uno de sus mejores momentos. El acné propio de la adolescencia desaparece y la dermis luce suave, tersa y radiante. Si aún no se han adquirido los buenos hábitos de belleza saludable, ya no hay excusa para retrasar más el cuidado de la piel.

No hay que olvidar que, aunque la piel está espléndida no será así para siempre. Los pasos no cambian: limpiar, hidratar y proteger. Para ello, una buena mascarilla, leche limpiadora y crema facial con protección solar constituyen un buen equipo de belleza y salud. A diferencia de la anterior etapa, se recomienda comenzar a usar cremas para el contorno de los ojos. Contienen retinol, un componente que ayuda a regenerar la piel y, por lo tanto, a retrasar los signos del envejecimiento.

Además del cuidado cosmético de la piel, beber suficiente cantidad de agua, comer saludablemente, olvidarse del tabaco y el alcohol son consejos que válidos a cualquier edad.

Cuidados entre los 30 y los 50

A los 30 se empiezan a utilizar productos hidratantes con ingredientes activos (jengibre, zinc, vitaminas B3 y B6…) para tratar las líneas de expresión. La limpieza y la exfoliación (para eliminar células muertas) con componentes como el ácido glicólico o los ácidos alfa hidróxidos comienzan a ocupar parte del mueble del baño. El uso de mascarillas y de protectores solares siguen siendo vitales; estos últimos, especialmente, para evitar que la aparición de las manchas y las arrugas se precipite.

En el transcurso de los años, las necesidades de la piel son distintas debido a los cambios que se producen en ésta. Cada vez se vuelve más delicada y tiende a presentarse seca incluso cuando era grasa en años anteriores.

La edad cronológica no siempre coincide con la edad de nuestra piel, pero, por lo general, a partir de los 40 años, la piel empieza a perder firmeza y elasticidad. Si no ha habido un cuidado continuo, empiezan a manifestarse la piel flácida, las líneas de expresión, las primeras arrugas y la deshidratación. Sigue siendo enormemente importante seguir una rutina de cuidados, la misma que a los 30: crema limpiadora, exfoliante, hidratante y mascarillas. La diferencia es que los productos utilizados incluyen componentes nuevos: retinol, vitamina C, ácido hialurónico…

Además del cutis es requisito indispensable hidratar cada día el resto del cuerpo y los gran olvidados: el cuello y el escote. En las zonas más expuestas al sol será conveniente no olvidarse de la crema protectora, teniendo en cuenta que las radiaciones solares aceleran el envejecimiento.
 

Cuidados a partir de los 50

Con la menopausia disminuye la actividad hormonal. La piel pierde elasticidad, se reseca, se arruga y se vuelve más fina. Además, los efectos del sol tomado durante los años anteriores se visualiza en forma de manchas y pecas.

La piel necesita nutrirse y regenerarse. Para ello, las distintas marcas de cosméticos disponen de un sinfín de productos enriquecidos con componentes que ayudan al cuidado de la piel a partir de los cincuenta. Cremas limpiadoras, exfoliantes, mascarillas, hidratantes… los productos de siempre, pero con nuevos componentes y más específicos para combatir determinados signos de la edad. Pero lo importante no es luchar contra esos signos que forman parte de la vida sino mantener una piel saludable con un cuidado diario y unos buenos hábitos como: beber mucha agua, hacer ejercicio, protegerse del sol, ingerir una dieta equilibrada, dormir lo suficiente, evitar el tabaco y el alcohol…

La piel lo dice todo, refleja los excesos y la falta de cuidado, por eso siempre es importante mimarla a cualquier edad.

¿Qué le ocurre a nuestro pelo?

La aparición de las canas comienza con frecuencia a partir de los 30 años (aproximadamente el 12% de los hombres), aunque esta edad varía en cada individuo. Al principio, se dejan ver en las sienes y se van extendiendo hacia la parte superior del cuero cabelludo, hasta que el cabello se muestra cada vez más blanco. Mientras tanto, el vello corporal y el facial también se vuelven más grisáceos. No necesariamente ocurre lo mismo con otras zonas: la axila, el pecho y el área púbica.

Algunos signos de calvicie se evidencian hacia los 30 años. A los 60, casi el 70% de los hombres presenta calvicie. No ocurre lo mismo en las mujeres, ya que su patrón de calvicie varía en algunos aspectos. Su cabello se vuelve más fino y menos abundante.

Por otra parte, al igual que ellos descubren vello nuevo en sus oídos, ellas lo hallan en la zona del mentón.

Tanto las canas como la calvicie son dos circunstancias que, aunque tienen cierta predisposición genética, son inevitables.

¿Cómo afecta el tiempo a nuestras uñas?

Con los años, el crecimiento de las uñas es más lento y se vuelven más frágiles. El color también cambia, de traslúcido a amarillento y después a opaco. Especialmente las uñas de los dedos de los pies se endurecen y tienden a encarnarse y a partirse con relativa frecuencia.

No todos los cambios en las uñas se deben al envejecimiento. A veces, los originan infecciones, deficiencias nutricionales y traumas, entre otros problemas. Por eso es aconsejable preguntar al médico si las uñas desarrollan hoyuelos, rebordes, líneas o cambios en el contorno. Podría estar relacionado con deficiencia de hierro, enfermedad renal o carencias nutricionales.

F: Tratado de dermatología Chile

F: Elmundo es .com

Dra Patricia cerda.

Miembro Sociedad Iberoamericano de Dermatología

Director y editora Masalud