Enfermedades a flor de piel

Se trata de una especialidad a medio camino entre lo psicológico y lo dermatológico
 

Por considerar algunas y talvez las mas conocida: Acné, alopecia, rosácea, eccema, verrugas... Son muchos los trastornos de la piel que empeoran ante situaciones de estrés y ansiedad. Y aunque los canales que comunican mente y cuerpo apenas empiezan a ser comprendidos por los especialistas, cada vez son más los dermatólogos que recurren a la psicoterapia para tratar ciertas enfermedades de la piel.

Psicodermatologia

Es toda una rotonda en que influyen la emoción, las hormonas, los sistemas inmunológicos, la expresión a través del cuerpo y la social entre otras..falla una fallan en cadena El interés por esta relación ha dado lugar al nacimiento de la llamada Psicodermatologia, una especialidad a medio camino entre lo psicológico y lo dermatológico que combina el uso de fármacos con terapias tan dispares como la relajación, la meditación u otras alternativas.

La fe mueve montaña decimos en Chile

"La mayoría de las personas que visita a un especialista por problemas de piel tiene algún trastorno psicológico que puede afectar al modo en que responde a los tratamientos", reconocen eminencias en el tema.

Quienes se dedican a abordar los vínculos entre mente y piel reconocen que es difícil establecer una relación causal directa entre ambas, pero no tienen ninguna duda al asegurar que el estrés y otros trastornos psicológicos son capaces de agravar o desencadenar ciertos problemas dermatológicos.

Estrés, exámenes, y mucho mas de la vida diaria

"Los dermatólogos sabemos bien que, por ejemplo, el acné de los adolescentes empeora en épocas de exámenes; o que existe un tipo de caída de cabello, la alopecia areata, fuertemente vinculada con el estrés", .

Algunas investigaciones han demostrado que el estrés crónico puede llegar a alterar la barrera permeable que tiene nuestra piel para protegernos de agresiones externas o evitar la pérdida de fluidos de algunas de las capas que la constituyen. Una alteración que se considera clave en numerosas enfermedades de la piel.

Otros trabajos, por su parte, han detectado elevadas tasas de alopecia (pérdida de cabello) en poblaciones que han sufrido una trauma que deja huellas afectivas o estrés postraumático  ¿ Chaiten?. . Psoriasis y dermatitis atopica son claros ejemplos.

En otros casos, el paciente padece algún trastorno que le desfigura la cara o le estigmatiza socialmente (herpes genital o un vitíligo grave, por ejemplo) y puede llegar a provocar en él sentimientos de humillación y depresión, alterando seriamente su calidad de vida. Ciertos estudios mencionan mayor riesgo de suicidio entre personas con acné o psoriasis grave.

¿Qué hay que tratar primero?

La Psicodermatología no pretende, según añade , sustituir los fármacos tópicos por psicoterapia. Pero entonces, ¿qué hay que tratar primero, la mente o la piel? Como responde uno:  se trata de ahondar en los trastornos de la psique que se esconden detrás de una alteración cutánea y solucionar el problema desde ambas vías simultáneamente.

El problema, como  se admite , es que se trata de un "terreno difícil y muchos pacientes piensan que les estás llamando a un problema que no asumen y que creen que tienes bajo control, se niegan en rotundo a que indagues en sus problemas personales y cambian de especialista cuando oyen mencionar el tema".

Por eso, reconoce, la sensibilidad del dermatólogo juega un papel importante para saber buscar la raíz del problema. "Decirle a las personas el porqué de las cosas es tranquilizador, los pacientes llegan a agradecer que les mandes al psicólogo". .

Ir a lo que provoca la enfermedad no los síntomas.

Muchos dermatólogos recurren a la medicación psiquiátrica (antidepresivos, benzodiacepinas, ciertos antihistamínicos...) para controlar algunas patologías. "

Fármacos o psicoterapia

Otro recurso del que disponen estos profesionales es el uso de ciertas terapias psicológicas, pese a que muchas de las investigaciones que han tratado de demostrar sus beneficios eran pequeñas o tenían deficiencias metodológicas.

Algunos de estos trabajos, por ejemplo, han mostrado ciertas mejorías en el control de la sudoración o los pruritos, la alopecia e incluso las verrugas gracias a la hipnosis. Las técnicas de relajación y meditación, por su parte, se han empleado conjuntamente con la medicina convencional para el tratamiento del acné, la psoriasis, el eccema o la urticaria.

Un escenario bien distinto es el de ciertas enfermedades psiquiátricas cuyas manifestaciones acaban repercutiendo sobre la piel. En estos casos, tratar la patología de la mente es prioritario, aunque también hace falta un dermatólogo que cuide de esos efectos secundarios que a menudo se provoca el propio paciente.

Es el caso de la tricotilomanía,  sacarse los pelos una alteración se refleja en tirones de pelo continuos; la parasitosis ilusoria, por la que el paciente piensa que su cuerpo está infectado por parásitos y se rasca y araña continuamente la piel; o la dermatitis artefacta, un trastorno que lleva a autolesionarse la piel.

fuentes:MARÍA VALERIO (elmundo.es)

Tratado de dermatología

Enfermedades sicosomática

Autor fotos y edición Dra Patricia Cerda

2009