Alteraciones de la pigmentación:

Pieles con o sin manchas.

Pecas, máculas o lunares se extienden por la epidermis de buena parte de la población con efectos más estéticos que dañinos, aunque conviene evitar exposiciones prolongadas al sol

Destaparse en épocas de calor, sea para refrescarse o para lucir bronceado, resulta problemático para algunas personas, y no precisamente por el fantasma de los kilos de más. Las alteraciones de pigmentación que en invierno han permanecido tapadas y controladas dejan de pasar desapercibidas y con las primeras exposiciones al sol tienden a "cobrar vida" y cambiar de color, aumentar su tamaño... En general, las manchas, lunares, pecas y similares no se pueden eliminar, y aunque en la mayoría de los casos su efecto no pasa de lo estético ni representa un riesgo para la salud, conviene tomar las debidas precauciones ante la exposición solar.

Causas de los diferentes tipos de piel

El color de la piel determinado por la melanina depende de factores raciales, individuales y genéticos (tipo de sensibilidad a la luz), exposición a la radiación solar, y factores de regulación hormonal, como la de las hormonas neuroendocrinas, reguladas por dos glándulas, la hipófisis y la epífisis, situadas en el cerebro.

Apenas hay tratamientos para la mayoría de manchas, lunares y alteraciones similares

Los trastornos de la pigmentación son tan frecuentes que las personas con una piel inmaculada representan la excepción, y no la regla. Pecas, nevos o lunares, zonas hipocrómicas o manchas de color café con leche que durante el resto del año permanecen ocultas a la vista de los demás se exteriorizan en las épocas de buen tiempo y en ocasiones son objeto de preocupación y consulta médica. Conviene aclarar que, salvo excepciones, no tienen más trascendencia que la estética, aunque sus posibilidades de tratamiento son muy escasas o nulas.

El vitíligo o la mancha blanca

Una de las alteraciones que más preocupa a los que les gusta exhibir un bronceado impecable es el vitíligo o enfermedad de las máculas blancas. Afecta aproximadamente al 1% de la población mundial y se debe a la pérdida crónica y progresiva de melanocitos cutáneos (células especializadas en la síntesis del pigmento melanina).

Empieza con la aparición de máculas blanquecinas redondeadas, del tamaño de una lenteja, que van creciendo y confluyendo, dando lugar a la aparición de zonas extensas sin pigmentación en las manos, cara, tórax y región genitoanal. La mitad de los casos surgen antes de los 20 años y la evolución suele ser crónica y progresiva, con remisiones parciales y periodos silentes.

No se conoce ningún tratamiento seguro y eficaz. Cuando la afección es leve y poco extensa se trata localmente con corticoides locales, pastas cobertoras del color de la piel (una especie de camuflaje) o betacarotenos por vía general. También hay tratamientos para intentar repigmentar la zona con foto quimioterapia durante varios meses. En clínica Alemana se han obtenido importantes resultados frente a esta patologia.

La fotofobia de las personas albinas

Una forma de hipomelanosis hereditaria es el albinismo, caracterizado por la pigmentación reducida o ausente de toda la piel o de zonas limitadas. Es una alteración de la síntesis de melanina que suele manifestarse en la piel y ojos (albinismo oculocutáneo). Son personas con piel muy clara, sensible a la luz, pelo blanco y cejas blancas. La fotofobia es bastante habitual en los afectados.

 Como resultado de la falta de melanina, carecen de la necesaria protección ante la luz con riesgo de daños lumínicos agudos (quemaduras solares) si se exponen al sol intenso y daños solares crónicos precoces (envejecimiento de la piel, riesgo de neoformaciones). El único tratamiento posible es protegerse de la exposición solar.

Un mar de pecas

 

En el lado opuesto a las hipomelanosis están las hipermelanosis, es decir, los excesos de pigmentación. Las pecas o efélides son resultado de una alteración de la síntesis de melanina con la cantidad de melanocitos normal de carácter hereditario.

Aparecen pequeñas máculas, irregulares, de color parduzco, que se localizan en la piel expuesta (cara, brazos, manos, y parte superior del cuerpo), y suelen ir asociadas con lo que se denomina una "complexión clara": piel clara, pelo rubio, ojos azules, y sensibles al sol. No revisten ninguna trascendencia clínica y son inofensivas.

Nevos o lunares

Un grupo especial de hipermelanosis lo constituyen los nevos o nevus, de los que hay una gran variedad.

Los nevos son un marcador de riesgo de la aparición del melanoma, por lo que hay que vigilarlos

 Los nevos nevocelulares congénitos, no hereditarios, aparecen en un 1% de los recién nacidos, suelen ser pequeños y solitarios, siendo raros los nevos gigantes. Primero se presentan como una mancha plana que con posterioridad aumenta de grosor y se hace de color marrón oscura.

Los nevos pequeños, de diámetro inferior a 1,4 centímetros, y los intermedios, de 1,5 a 20 centímetros, no suelen plantear grandes problemas. Son bastante estables y no experimentan desarrollo posterior. No es así en el caso de los nevos grandes, más de 20 centímetros, en los que puede haber afectación asociada del Sistema Nervioso Central. Estos nevos grandes requieren de tratamiento quirúrgico no sólo por sus efectos estéticos, sino por el riesgo de transformación en tumores malignos.

Cuidado con los lunares asimétricos

Los nevos nevocelulares adquiridos aparecen en la infancia y adolescencia, son del tamaño de una lenteja, de color pardo o marrón, y a lo largo de los años pueden crecer un poco en anchura y en altura. Casi todos los adultos tenemos alguno o algunos nevos. Pero hay que distinguir dos formas: los normales y los displásicos atípicos. Los normales son de forma simétrica, límites regulares y netos, pigmentación homogénea, tamaño de 5-6 milímetros, y con tendencia a la involución y disminución numérica a partir de los 30 años. Los displásicos son de mayor tamaño, forma asimétrica, límites irregulares, pigmentación poco homogénea, y sin tendencia a la involución. Incluso pueden aparecer nuevos a partir de los 30 años.

La importancia de todos estos nevos radica en que constituyen un marcador de riesgo del melanoma. Si hay muchos nevos normales, o varios atípicos, se incrementa el riesgo de melanoma. Por eso, estas lesiones requieren vigilancia y en ocasiones resección profiláctica de las lesiones muy atípicas. La protección solar es importante en todos los casos.

Fuente:http://revista.consumer.es/web/es/20060601/salud/70447.php

Edicion y fotos Dra Patricia Cerda.