El proceso celulítico puede ser corporalmente generalizado o, lo
que es mucho más frecuente, ubicarse en zonas determinadas.
Los casos generalizados son patrimonio casi exclusivo de mujeres que padecen de
obesidad.
El trastorno marcado por el binomio obesidad-celulitis, se
localiza desde su inicio (pubertad) en los miembros inferiores, acompañado de
importantes alteraciones circulatorias.
En general en la segunda década de la vida y muchas veces consecutivo al
embarazo, se producen aumentos bruscos de peso que progresivamente llevan a una
afectación generalizada que recrudece en la menopausia y complica otros
sistemas, tales como el osteoarticular y el cardiovascular.
La celulitis localizada, por su parte, es la forma más
frecuente y las zonas preferenciales de ubicación corresponden a:
Abdomen


Muslos (sectores superior, interno y posterior)

Nalgas

Rodillas (cara interna)

Espalda (parte inferior y superior) y algunas otras regiones


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