Consideraciones Generales

| Fecha, 00/00/2006 00:00 | Sección:

Consideraciones generales acerca de la higiene del niño

Su piel tan delicada
En ese fascinante primer año de vida se suceden cientos de baños, ¡miles de cambios de pañales! Cuánto trabajo para los padres, pero merece la pena: todas sus atenciones redundarán en la prevención de problemas, en bienestar y comodidad para la criatura; contribuirán a la aparición de esa sonrisa propia del niño sano y feliz.

Algo sobre los baños...
La suave y tersa piel del bebé requiere unos cuidados especiales, una atenta limpieza que libere sus poros de toda suciedad y que alcanza su culminación en un momento muy particular, la hora del baño. Secreciones, sudor, salivas, restos de leche e incluso la papilla que inevitablemente se echa encima deben ser oportuna y meticulosamente eliminados para prevenir irritaciones e infecciones, para evitarle infinidad de molestias
y hacer que se sienta bien, a gusto.

No son tan indefensos
Es lógico que los padres primerizos se muestren al principio temerosos e inseguros: la sola idea de sumergir en el agua a un pequeño y movedizo ser, cuyo cuerpo puede volverse escurridizo al enjabonarlo, inquieta a cualquiera. Pero pronto se aprende y se gana seguridad; nadie brinda tanta confianza a la criatura como sus padres. Tras la sorpresa inicial se acostumbrará, comenzará a disfrutar del ritual del baño y facilitará enormemente la tarea. La clave está en ir adquiriendo experiencia día a día, actuando con tranquilidad y procurando que el momento del baño sea relajado y placentero.

Los puntos claves de la higiene...(click en la imagen)

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Una rutina agradable
El baño pronto se convertirá en una rutina cotidiana, porque, si no surge ningún impedimento, conviene repetirlo cada día. Un baño breve, en un ambiente adecuado, con el agua a la temperatura idónea para que la criatura no pase frío ni calor, con la vigilancia necesaria para que se desarrolle en las máximas condiciones de seguridad y utilizando únicamente productos de higiene infantil, suaves, especiales para bebés.

Área del pañal limpio, área del pañal sana
No hay una receta infalible que indique cuántos cambios de pañales son necesarios cada día. Al principio parece que no se termina nunca: hay que hacerlo como mínimo una vez después de cada toma (ya que comer estimula los movimientos intestinales) y siempre que se note que el bebé está muy mojado, así como cuando se despierta por la mañana y antes de que se duerma por la noche. Pero nos sentiremos recompensados al ver la expresión de felicidad de su rostro cada vez que sienta la frescura de unos pañales limpios.


Qué es lo que se necesita...
Hoy en día haya su alcance numerosos productos y complementos capaces de hacer más cómoda, segura y eficaz la higiene de su bebé. Hay una gama tan amplia y variada que, por fuerza, tendrá que elegir; y para hacerlo con propiedad y sensatez, lo mejor es informarse adecuadamente. Si bien hay ciertos elementos imprescindibles, otros pueden sustituirse fácilmente; incluso algunos son superfluos y hasta inadecuados para el bebé.

Tampoco puede dejar de lado el aspecto económico, ya que proveerse del equipo supone todo un presupuesto. debe aprender a ahorrar suprimiendo lo innecesario sin prescindir de aquellos productos especiales que son realmente insustituibles. Conviene que comience a informarse antes del nacimiento; visite tiendas especializadas y consulte con parejas amigas que tengan más experiencia.

El cariño de papá y mamá
Tenga siempre presente que, aunque para su bebé la higiene corporal es una necesidad básica, no se trata sólo de una mera eliminación de la suciedad. Ni mucho menos. El momento de la higiene tiene también una dimensión psicológica y emocional, forma parte del proceso de desarrollo de la afectividad de la criatura.

Sentir con la piel
Durante la primera época de su vida, el bebé tiene en su piel el principal órgano sensorial, y así como responde con evidente disgusto ante cualquier tipo de irritación cutánea, siente un enorme placer cuando está en contacto con el tibio líquido que le recuerda la seguridad del vientre materno, cuando reconoce las manos de sus padres en un tierno contacto con la superficie de todo su cuerpo... El baño está llamado a convertirse, pues, en un momento de plenitud y el continuo cambio de pañales permite que el bebé vaya descubriendo cuán agradable resulta sentirse limpio y cómodo.

La higiene del bebé puede convertirse en uno de los momentos más placenteros del día. Es una oportunidad para hablarle, estimular sus reacciones y respuestas emotivas un momento para compartir con los hermanitos. Una actividad en la que intervienen el bebé, la madre y el padre.

Fuente: "Tu hijo"

07 de Septiembre de 2002