Al ponerse al Sol

| Fecha, 00/00/2006 00:00 | Sección:

Al Ponerse el Sol...

Si cumples con todas las precauciones para tomar un buen baño de sol sin que tu piel sufra el rigor de las quemaduras, deshidratación, descamación, ardor, etc. el cuidado debe continuar casi con más intensidad una vez que el sol se escondió en el horizonte y ocurre el regreso a casa o al lugar donde se pasan las vacaciones estivales que ya se están instalando en el hemisferio sur.

Las precauciones deben tomarse antes, durante y después de haberse expuesto a los rayos solares.
Esto ha sido siempre así, pero en las últimas décadas, con el descubrimiento del adelgazamiento de la capa de ozono, la cosa es mucho más delicada. Los rayos ultravioletas llegan con mayor intensidad a la tierra y por ende a nuestra piel.
Toma en cuenta los siguientes factores para que tu proceso de bronceado no se estropee fácilmente y, además, te haga sufrir.

Baño hidratante. Como norma general, y aunque la piel no se encuentre enrojecida ni haya sufrido quemaduras, es conveniente darse un baño hidratante al volver de la playa o de la piscina y después de la ducha.
Las lociones que se utilicen deben contener fórmulas que ayuden a prolongar el bronceado, al mismo tiempo que eviten la tirantez y el desecamiento de la piel.

Cura de urgencia. Tras una jornada al aire libre, el sol, la sal del mar o el viento de la montaña y el cloro de las piscinas han hecho de las suyas.
Lo más probable es que la piel se encuentre deshidratada, degradada y resentida. Si este castigo se prolongó por varios días o semanas de vacaciones, sus efectos se acumularán y tendremos la piel severamente dañada.
Cuando esto sucede, se hace necesaria una cura de urgencia; una hidratación. La epidermis responde rápidamente al mas mínimo cuidado.

Fragilidad del rostro. De todas las partes del cuerpo, el rostro tiene la piel más frágil y, por tanto, muy proclive al envejecimiento prematuro por exposición al sol.
Al volver al hogar es aconsejable limpiar cuidadosamente los residuos de crema, sal o cloro que queden en el rostro. A continuación se puede aplicar una mascarilla refrescante y calmante durante diez minutos, que se retira después con agua.
También puedes aplicarte una crema compensadora que reparte todos los efectos negativos del sol. Se trata de productos antienvejecimiento, de gran suavidad, para perfeccionar el bronceado y prolongarlo de manera natural. Proporcionan una sensación de intenso bienestar que, sin duda, tu piel agradecerá.

Untar el cuerpo. Después de una reparadora ducha con jabón neutro que no irrite la piel y que elimine la arena, la sal, los restos de crema o cloro, hay que usar una crema hidratante. Si es absorbida enseguida, es señal de que la piel necesita más. No basta una hidratación corporal como las que se utilizan en invierno después de la ducha. En estos casos es necesario "untar" todo el cuerpo con un producto especial que contenga elementos activos específicos para refrescar y reparar la piel dañada.

Dra. Patricia Cerda.